13.12.13

queriendo a la modernidad





hay una cuestión que atraviesa un siglo entero de utopías, luchas, experimentos, apuestas, desolación pero también esperanza. hay un siglo atravesado por la guerra. y en el caso que me atañe, hay un siglo atravesado profundamente por el arte. hay un siglo en que la muerte no hace más que provocar más vida, hay un siglo donde solo la creación es el lugar de salvación.

siento mucha melancolía al recorrer con distancia esos espacios temporales ganados por el arte. quisiera haber participado de cada uno de ellos. quisiera haber estado en Arles escuchando los rollos de un tal Van Gogh, quisiera haber estado hablando de la geometría del paisaje con Cézanne, quisiera haber consolado a Munch mientras caminábamos por Oslo, quisiera haber estado caminando por la calle Avignon de Barcelona con Picasso mirando putas, quisiera haber sido más guapa que Gerrtudis Stein pero igual de lista, quisiera haber acompañado a Duchamp cuando encontró su urinario, quisiera haber escuchado varias melodías con Kandinsky, quisiera haber estado sentada en primera fila en el cabaret Voltaire, quisiera haber observado a Malevitch situando "cuadrado negro sobre fondo blanco" en aquella esquina de la exposición y diciéndole un poco más a la izquierda, quisiera haberme reído con Tatlin mientras ideaba una maqueta que jamás sería construida, quisiera haber hablado del pueblo con Rodchenko y Lizzitsky un buen rato esperando que amaneciera, quisiera haberme matriculado en la clase de color de Albers y mientras estaba en el pasillo esperando entrar haber escuchado la teoría del muro cortina de Walter Gropius, quisiera haber tenido la galería de Peggy Guggenheim en Nueva York, quisiera haber estado aquella noche emborrachándome con Pollock mientras hacía hoyos a la lata de esmalte y verlo moverse sobre la tela, quisiera haber sido la Gala de Dalí, quisiera haberle dicho a Magritte pon mejor una pipa, quisiera haber jugado ajedrez desnuda frente a Duchamp una tarde de primavera y decirle mirándolo  fijamente "jaque mate", quisiera haberle contado a Leonora Carrington que Max Ernest saldría pronto de prisión para ir a buscarla, quisiera haberme reído junto a Frida Khalo de los surrealistas y de paso comentarle olvidara a Diego de una vez por todas, quisiera haber abierto la puerta del laboratorio de revelado de Man Ray, quisiera haber sido yo quien recortaba los objetos que Hamilton iba colocando en su collage, quisiera haber recibido una invitación para dos a la fábrica de Warhol y que me grabara 30 minutos durmiendo, quisiera haberme embetunado de pintura y tirarme sobre el lienzo de Yves Klein, quisiera haber rajado la tela de Lucio Fontana mucho antes que él, quisiera haber sabido bailar mejor que Cunningham y que John Cage me hubiese elegido a mi, quisiera haber sido el vestido que todos tijeretean en la performance de Yoko Ono, quisiera haber rescatado y envuelto en fieltro yo a Joseph Beuys yo y nadie más, quisiera haber puesto las dos sillas donde levitaba Bruce Newmann, quisiera haber recorrido la línea dibujada en el paisaje por Richard Long, quisiera haberle presentado el aluminio a Donald Judd, quisiera que Dan Flavin me hubiese pedido comprar sus tubos fluorescentes.

la cuestión era borrar la barrera que separaba el arte de la vida.
se pasaron un siglo entero buscando como, y yo, como hubiese querido estar con cada uno de ellos.

hemos repasado las vanguardias artísticas del siglo xx durante todo un semestre. las fotografías fueron tomadas hoy en el examen final. he repetido una y otra vez que, el gesto es lo más importante, en el arte, pero también en la vida.
el arte es un espacio de salvación. por lo menos, el mío.