9.10.09

Landry A.




Existe un personaje al que le gusta deambular por la ciudad. Caminar sin dirección determinada, pasear y observar cada situación. El gesto, la energía de un instante y la anécdota. Las imágenes ordinarias, los momentos sin relevancia y los personajes encontrados en ese recorrido a diario.


Sus noches son mas bellas que tus días. Pero sus días también suelen ser más bellas que mis noches. La noche es bizarra, desordenada, ociosa y delirante. El día es sereno, contemplativo y entonces, el paisaje también aparece. No quieres perder ese momento, y la imagen lo sobrevivirá para siempre. Fotografías para no olvidar.


Mis amigos son tus amigos, tus amigos son mis amigos. Retrato de una generación de la que somos parte. Imágenes que funcionan como relatos breves de vida, apuntes de cotidianeidad. Es tú vida, pero también podría ser la mía. Tú vida en imágenes. Imágenes de tu vida.


Constante deambulación, diferentes micro historias, distintas personas y por lo tanto, diarias nuevas fotografías. Bienvenidos al mundo de mydogispolite!


más de de Landry A.:
http://www.mydogispolite.com/
http://www.deambulations.tk/

19.9.09

Paula Ospina : Interior / Exterior



(texto para la exposición Still Life de Paula Ospina en Jens Fehring Gallery. Frankfurt. 02.10 - 31.10 2009)

CASTELLANO - ENGLISH


El mundo que nos toca vivir es caótico e hiper acelerado. Nuestra relación con la imagen se ve constantemente alterada, y lo real y lo efímero adquieren nuevos sentidos. En este escenario actual, una parte de la fotografía, conciente de este fenómeno, busca reflejar la experiencia individual inserta en este nuevo orden mundial.

En este contexto, el trabajo de la fotógrafa colombiana Paula Ospina pone en circulación imágenes que sean capaces de trasmitir su propia experiencia. Una experiencia basada en las dimensiones más elevadas de nuestra interioridad profunda, aquellas mismas de las que se han ocupado las tradiciones espirituales más antiguas y que la artista lleva años interiorizando. Es en este camino donde, comienza a experimentar una profunda conexión con el paisaje natural. Y la toma de una conciencia ecológica, no tarda en llegar.

Sus imágenes quieren ser transmisores de esta experiencia a ojos de quien las observa. Su trabajo profundiza en la capacidad de una imagen para extraernos de la vorágine del mundo actual y trasladarnos a un lugar de quietud y silencio, donde también lograr transmitir la belleza, la paz y la infinitud del paisaje natural. En sus series fotográficas, la naturaleza se impone como aquel lugar donde poder conectarnos con lo esencial.

Según palabras de la artista, su intención es vivir los sitios visitados; observarlos, sentirlos, olerlos. Absorber esos lugares para que la foto no sea solamente registro de un momento en particular, sino mas bien sea un reflejo de la inmensidad de lo vivido. Su experiencia nace desde lo más personal, que es sensible y reflexiva, e intenta ahondar en la percepción de la naturaleza y el valor que tenemos por ella.

La fotografía es el medio mas capaz de captar un sinfín de impresiones de distintos significados posibles y el paisaje parece ser un perfecto exponente del potencial poético de la imagen fotográfica. Sin duda, la fotografía de paisajes es un género de expresión íntima en manos del artista y es el potencial transformador y transportador de sentidos lo que lleva a la artista a explorarla. Sus imágenes no pretenden sencillamente trasladar al espectador al espacio representado, sino que espera poder provocar una sensible reflexión hacia la naturaleza, hacia el poder de los cambios medioambientales, así como sobre el uso que la gente hace de ella. Los paisajes naturales que Paula Ospina fotografía son una extensión de su personalidad, y poéticamente van tejiendo puentes entre diversas dualidades, tales como, el adentro y el afuera, lo espiritual y lo material, el orden y al caos, la inmensidad y la pequeñez, lo interior y lo exterior.

Esta sensibilidad por el paisaje ha llevado a la artista a indagar cada vez más acerca del proceso de elección del encuadre capturado. Su responsabilidad como artista radica en producir imágenes que funcionen como pausas en medio del caos contemporáneo. En este sentido, es que cobra relevancia la técnica utilizada y el uso de la cámara y el proceso analógico exige también a la artista, mesura a la hora de disparar.
El paisaje en Paula Ospina deja de lado el artificio y la recreación, buscando trabajar la naturaleza en términos minimalistas, es decir, reduciendo hasta lo esencial y despojándola de elementos sobrantes.

Para el fotógrafo austríaco Ernst Haas, el artista expresa a través de su trabajo artístico la suma de una red indefinible de sentimiento, conocimiento y experiencia. El trabajo de Paula Ospina transita firme en esta dirección.

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The world we live in is chaotic and hyper accelerated. Our relationship with images is being constantly altered: the real and the ephemeral acquire new meanings. In this present day scenario, a part of photography, conscious of this phenomenon, seeks to reflect individual experience within this new world order.

In this context, the work of Colombian photographer Paula Ospinan puts images in circulation that are capable of transmitting her own experience. An experience based on seeking a deep understanding of human consciousness, as has been expounded thoroughly by ancient spiritual traditions which the artist has been practicing and learning from for some years. It is along this path where she also begins to establish a profound connection to nature from which an ecological (as in: the relationships between the air, land, water, animals, plants, etc) awareness eventually arises.

Her images want to transmit these experiences to the viewer who observes them. Her work delves deeply in the ability that an image has to draw us out of the vortex of mundane living and take us into a place of quietude and silence, where we may also experience beauty, peace and the immensity of a natural landscape. In her photographic series, nature is presented as a place where we may connect with the essential.

As stated by the artist her intention is to fully live the places visited, observe, feel and smell them. Absorbing those places so that the photo is not just a moment captured but also a reflection of the depth of her living. Her experience comes from the most personal, which is sensitive and reflective, and seeks to deepen the perception of nature and the value we have for it.

Photography is the medium most capable of capturing a multitude of views of different possible meanings and the landscape seems to be a perfect example of the poetic potential of the photographic image. Undoubtedly, landscape photography is a genre of intimate expression in the hands of the artist and it is the transformative potential and conveyor of meaning which leads the artist to explore it. Her images are not meant to simply move the viewer into the space represented, but also to provoke a reflection about nature, about the power of environmental change and about the use people make of it. The natural landscapes Paula Ospina photographs are an extension of her personality, and poetically weave bridges between various dualities, such as the inside and the outside, the spiritual and material, order and chaos, the vastness and smallness, inside and outside.

This sensitivity to landscapes has led the artist to inquire more about the process of choosing the image that is finally framed. Her responsibility as an artist lies in producing images that function as pauses in the midst of contemporary chaos. In this sense, the technique she uses becomes important as the use of analog cameras and processes require the artist more moderation when shooting.

The landscape in Paula Ospina omits the artifice and recreation, looking to explore nature in minimalist terms by reducing it to the essential and stripping it of excess elements.

For the Austrian photographer Ernst Haas, the artist must express the summation of his feeling, knowing and believing through the unity of his life and work. Paula Ospina's work moves firmly in this direction.

9.9.09

ciudades efímeras

este texto lo escribí el año 2003. ayer recuperé antiguos archivos que pensé había perdido al morir mi disco duro.



CIUDADES EFÍMERAS de Sergio Belinchón

Es posible ver como el paisaje contemporáneo hoy, se observa inquietante debido al fenómeno de la rentabilidad máxima del espacio privado y de la multiplicación en el paisaje natural de los instrumentos impuestos en el avance tecnológico de las ciudades, donde la construcción arquitectónica dibuja nuevos volúmenes construyendo así, nuevos paisajes. Y al decir ésto, no me refiero solamente a la forma. Las fotografías que componen la serie Ciudades Efímeras resultan ser un contundente análisis visual y poético de la cuidad y de esa arquitectura que la construye. Belinchón revela la alteración del paisaje en su constante transformación urbana.

Sucede que la fotografía, sea simple documento o imagen consciente de su fuerza poética, tiene un papel decisivo en esta relación ciudad-paisaje-arquitectura, ya que el extraordinario potencial estético de la presentación de las cosas reales, comunes, cotidianas, hace que ésta pueda proporcionar las informaciones que hacen falta al ciudadano común, logrando así, funcionar también como instrumento que lleve a la conciencia y a la reflexión sobre los valores y el significado del espacio urbano contemporáneo.

Lo que el fotógrafo refleja de este nuevo paisaje es su deshumanización, capturando complejos turísticos y edificaciones del extrarradio. La característica de ambos paisajes es la intervención urbanística hiperacelerada y desproporcionada. Aquella donde comienza a desaparecer la naturaleza pero tampoco acaba de convertirse en ciudad. Aquellas que los urbanistas llaman no-lugares. Y La desolación se instaura en este paisaje porque existe el rastro de la prescencia humana, pero no la reconocemos, entonces la imagen deviene casi agónica cuando comprendemos que no la vemos porque está ausente. Y la ausencia remite un tanto a melancolía. Es por todas estas razones que la fotografía de Belinchón resulta inquietante. Es por esto que su trabajo no habla solamente de forma.

Lo cierto es que nuestra ciudad se ha vuelto más borrosa porque ha ganado complejidad. Al parecer, el real significado de la ciudad se pierde ya que cuanto más se habla de ella, menos se entiende. Las fotografías de Belinchón nos remiten poéticamente a esta situación y dejándonos ver también como la arquitectura ha modificado nuestra relación con el paisaje. El paisaje ya no es un lugar de recogimiento. El paisaje ha dejado de ser en el Arte, un espacio unicamente contemplativo.

19.8.09

a raíz de un breve intercambio inspirador, una breve reflexión fotográfica de verano



Mientras intercambiábamos correspondencia en relación a mis intereses fotográficos y a los tuyos, pedías nombres. La lista que te envío contiene mis imprescindibles, mis referentes. Sin orden de preferencia, a excepción de los dos primeros; Jeff Wall y Cindy Sherman.

Wall, trabaja sus imágenes como si se tratase de una escena cinematográfica. Cada fotografía es una gran mise-en-scène. Una estricta y minuciosa preparación de los escenarios y de los actores al servicio de una narración visual propia. Resulta inquietante observar una imagen que sé irreal, pero que es extrañamente verosímil y concreta. Con certeza sé también, que hay suficientes lecturas bajo lo evidente, por lo tanto, es necesario prestar atención al detalle.

En “Mimic”, tres actores interpretando una escena cotidiana de calle en un suburbio. Toda la tensión se centra en el gesto casi imperceptible, del personaje del centro, que denota racismo. Una puesta en escena que quiere evidenciar la violencia social vivida en aquel contexto. En este sentido es importante reconocer que Wall hace actuar a la fotografía como una especie de pintura histórica que representa el presente, haciendo una personal interpretación de aquel “pintor de la vida moderna” descrito por Baudelaire. Como en “Dead Troops Talk”, donde se hace valer de los elementos compositivos del clásico cuadro de Géricault, “La balsa de la Medusa”, para “versionarlos” en clave actual.

Como teórico su trabajo no es menor, el texto escrito acerca del trabajo de Dan Graham, “Kammerspiel”, se lee francamente vivaz, es inteligente y revelador. Sus textos poseen una lúcida y perfecta combinación entre pensamiento critico, reflexión estética y conocimiento del oficio artístico. Su capacidad de manejar el lenguaje le permite estirar el medio que utiliza. Pareciera que en Wall la técnica es relevante SOLO en la medida en que se encuentra al servicio de una idea, en este caso, la suya propia. Es a partir del estudio del trabajo de Wall que yo descubro el potencial de la fotografía y de lo que posteriormente buscaré en fotografía.

Alejado del mero registro de un momento, Wall vuelve poderosa la imagen en la medida en que la manipula, en la medida en que introduce la ficción y requiere ante los ojos de quien observa, interpretación. Es ésto lo que llamo el poder narrativo de una imagen, y es ello lo que, la convierte en una pieza de arte. Me arriesgaré a decir que, mientras más certera sean esas narrativas en relación al medio que se utiliza para ponerlas en circulación, mayor calidad. Suena sencillito, pero no lo es.

No suelo utilizar frases textuales, pero frente a la definición de su trabajo caigo rendida ante la precisión de las palabras de Wall: …“Yo entiendo la fotografía como una imagen obtenida a través de una técnica que hace visible el movimiento en el momento de su desaparición. Esta observación metafísica y quizá quisquillosa sugiere que una fotografía o una imagen es un acontecimiento que tiene lugar através de la desaparición de algo. Esta desaparición produce aberturas en las cuales se pueden averiguar los motivos. Todo lo que puedo construir para estructurar mi obra aspira a esta abertura.”

Te interesaba que te nombrara fotógrafos que salieran del registro para adquirir una nueva connotación. Mis imprescindibles parten de esta base y trabajan diferentes líneas narrativas por medio de la fotografía. A partir de todos ellos es que adoro la fotografía.

Jean Marc Bustamante, Hans Peter Feldman, Martin Parr, Wolfgang Tillmans, Jean-Louis Garnell, Gregory Crewdson, Andreas Gursky, Larry Sultan, Rineke Dijkstra, Nan Goldin, Richard Avedon son, el resto de los nombres que te envié.

(la foto de arriba es de Martin Parr)

13.8.09

basic landscape (o mi primera lección con bob ross)




De la serie:
YO PINTO
(ejercicios visuales acerca de la relación entre arte y vida)

21.7.09

deambulando a través de un paisaje



Lo encontré mientras caminábamos, apoyado a uno de los contenedores de basura ubicados cerca de casa. Llevaba un tiempo esperando este encuentro, y como es usual, la cosas que me hacen feliz llegan en el momento adecuado; el menos esperado. Amor a primera vista.

Más lo contemplo, más me gusta. Una pieza al más puro estilo Bob Ross y del cual soy la más fan. Es la pintura de un paisaje y debo decir que, reconozco destreza. Nunca fui una alumna destacada. Las clases de pintura no eran lo mío pero hacía el intento. Antes de entrar a la universidad tomaba clases de pintura con Camila, una amiga de mi padre. Yo era con diferencia la más joven, rodeada de señoras de buen vivir, pasaba algunas tardes a la semana después del colegio, pintando bodegones y paisajes. Años después, me dediqué a pintar paisajes de jardines para conseguir dinero. Apoyada esta vez por mi madre, logramos ubicar varios en las casas de sus amigas. Con la ingenuidad típica de la edad, yo no estaba muy de acuerdo con la idea de pintar por encargo, pero por suerte ya lo he superado. Siempre paisaje, nunca figura humana, no tengo ningún tipo de empatía con el temita pictórico de “la carne”. Y si de pintura y paisaje se trata, "El Columpio" de Jean-Honoré Fragonard, es uno de mis cuadros favoritos. En mi taller del barrio Bellavista pasé horas pintando una copia solo por mi obsesión por aprender a pintar árboles, por utilizar el pincel ultra fino, por los detalles y por trabajar pegada a un pequeño bastidor. El cuadro que encontré el domingo pasado, es el hermano pobre de "El Columpio", pero igualmente, lo trae a mi memoria. La riqueza del color, los diferentes planos de visión, la luz y sombra y los fabulosos detalles de la composición, hacen de Fragonard uno de mis pintores fetiches. Al otro, no puedo nombrarlo, no posee firma, no hay autor, y lo agradezco ya que detesto la “marca” sobre la imagen, tanto, como las etiquetas visibles en la ropa. Diré también que Jean-Honoré Fragonard, al igual que Warhol, la lectura oficial lo indica como pintor frívolo, lectura evidente si hablamos del estilo Rococó. Pero Fragonard rompe con la pintura institucional para introducirse en un mundo más íntimo: la melancolía, el interés por la vida cotidiana, la anécdota trivial, el humor, el erotismo. Fragonard lo hace mejor que nadie, de manera elegante y minuciosa aborda el reflejo pictórico de una sociedad frivolizada. Estamos hablando del siglo XVIII, pero sin hacer muchos esfuerzos, veremos que estos conceptos están hoy, más vigentes que nunca. A raíz de un nuevo proyecto, hemos pasado días conversando acerca de la noción de deambular, de nuestro interés por prestar atención a todo aquello que encuentras en ese tránsito. Trabajar con lo cotidiano, pero también con el error, con la torpeza, y con el encuentro fortuito. Hemos hablado de lo íntimo, lo cotidiano, lo privado. Y hablamos del humor, de reír de todo, pero principalmente de reírnos de nosotros mismos.

Deambulando encontré una pintura sin autor, deambulando recordé a Fragonard. Una nueva pieza en mi colección. Una nueva coincidencia. Un nuevo encuentro. Un nuevo detalle. Y un nuevo domingo cualquiera.

19.7.09

yo colecciono los días domingo

14.7.09

#3_christo and jeanne-claude




De la serie: YO INTERPRETO
(ejercicios visuales acerca de la relación entre arte y vida)

30.6.09

por amor al arte



El verano ha traído a unos buenos amigos a mi ciudad. De Melina destaco su deliciosa manera de pensar y de expresar. De Guatón puedo decir, que hace mi vida más feliz cuando lo tengo cerca. Y con Paula disfruto de una relación de entrega absoluta, de palabras y mejor aún, de gestos.

Hemos hecho unos días de playa estupendos. Metidas en el mar, Paula me dice que adora la sensación de flotar y recuerdo que a mí también me fascina. Entonces, me he pasado flotando todos estos días en el mar, mirando el cielo y pensando constantemente en el amor.

De vez en cuando, tendida en la arena quiero leer. Y ando cargando con un libro de entrevistas a distintos coleccionistas de arte contemporáneo, más, tres revistas de moda muy, muy femeninas.

Y gasto mi tiempo flotando en el mar y pensando en construir. Quiero poseer una colección. Quiero que la primera pieza sea muy especial. Quiero adquirir pensando en el porqué y que ese porqué tenga relación con el anterior y con el posterior. Quiero darle un sentido y una narrativa a mi propia idea. Quiero poseer objetos que con el tiempo vayan adquiriendo otro tipo de sentidos. Quiero construir algo hoy, que perdure a través del tiempo, incluso cuando yo ya no esté. Quiero que lo construido hable de quien soy yo. Quiero ser una coleccionista.

Es cierto, la contemplación playera lleva mi lectura hacia otros rumbos del pensamiento. Aún no lo acabo, recién lo comienzo, pero ya vislumbro que todos coincidirán en el porqué de su colección: el amor.

Conozco las dinámicas del mercado del arte, y dejándolas de lado, diré que me apasiona pensar el arte contemporáneo desde un punto de vista emocional, simplemente porque entiendo que el arte es el reflejo más poético que puede existir acerca de la vida misma. Aún así, no valoro una pieza artística solamente por la parte emocional que le corresponda, pero me interesa que se active.

Construir una colección a través del tiempo. Adquirir piezas porque te hacen sonreír, parece ser mi opción. Podría decir que poseo una modestísima colección de arte contemporáneo, algunas piezas conmigo, otras no. A excepción de unas pocas, todas han sido realizadas por algunos de mis grandes amigos. Y ello también, tiene relación con el amor.

Pero lo cierto, es que no colecciono nada. Solo compré un par de paisajes a Jesús Cordero, “pintor primitivista” en Cuba, por 10 dólares hace unos diez años atrás. Los demás, han sido todos un regalo. Pero hace unas semanas atrás y siguiendo la estela de mi querido amigo Diego, he comprado la primera pieza de mi colección de libros infantiles con láminas desplegables en su interior. Como en el arte, en la vida, la cuestión se trata de ir construyendo. Y el amor, puede ser un buen motor para ello.

Espero por mi bien y el de mis amigos, llegar a ser algún día, una poderosa coleccionista.

9.6.09

pequeños placeres pictóricos




Como poder describir el placer de pintarme las uñas. El más alto nivel lo siento cuando me quedan “súper bien” la de los pies. El color coral (Shophisticaded Susanna) se ha convertido en mi favorito desplazando así, la hegemonía del esmalte color Rojo Intenso. Aunque el Midnight Passion (similar al color de la uva negra) me mata, sólo lo utilizo con frecuencia durante la temporada otoño-invierno. El pintalabios favorito de mi madre era de color coral y es importante para mi descubrir con estos detalles como me uno a ella.

El ritual de pintarse las uñas requiere un tiempo especial. No es una tarea sencilla. Lo primero es medir el grado de temblor de mis manos, relajada es el mejor momento para trabajar. No se puede por ningún motivo, tener algo relevante que hacer en la siguiente media hora a partir del comienzo, ya que el secado, es un paso primordial e inalterable. Media hora en la que tienes el derecho absoluto de perder el tiempo y una buena oportunidad para darle un repaso mental a mis cuestiones. Dependiendo de una serie de factores sin trascendencia, elijo si pintar la de las manos o la de los pies. Siempre me ha parecido poco elegante el exceso de maquillaje. El pincel del esmalte algunas veces me trae problemas, si no es bueno, la pincelada suele ser imperfecta, dificultando así el resultado óptimo de la superficie perfectamente lisa. La primera pincelada debe ser aplicada al centro de la uña, la segunda a la derecha y la tercera a su izquierda. El pincel debe ser presionado levemente, logrando así, cubrir la superficie con solo tres brochazos. Está completamente prohibido repasar. De los pies, el dedo gordo es el más trabajoso y el que mayor poder de concentración requiere. El dedo pequeño no es mucho más sencillo ya que el brochazo debe ser rápido, corto y certero. En las manos, el dedo anular presenta para mi alguna dificultad que no logro muy bien identificar. Los ángulos son definitivamente lo más complejo. La frecuencia de la pintura desgasta mis uñas, las ha vuelto extremadamente frágiles. Antes de dar la capa de esmalte, debo aplicar un protector de uñas translúcido, lo que hace que la operación pictórica se duplique. Aunque debo reconocer que el protector no requiere de la misma destreza que el esmalte. Mi pequeño y pictórico placer cotidiano me ha llevado a desarrollar, hoy por hoy, una importante obsesión en torno a las manos y las uñas de los otros. Es un ejercicio particular observar manos y uñas e inventar paralelismos con la personalidad de quien las lleva.

Las manos de mi padre son un recuerdo tan presente. Son las manos de quien trabaja la tierra; rugosas, ásperas, grandes. Son imperfectas. Contienen su historia que en parte también es la mía. Aparentemente no, pero mi padre cuida sus uñas, a su manera y tan distinta a la mía. Pero a él, como a mí, nos gusta perder el tiempo en ellas. Es importante para mi descubrir con estos detalles como me uno a él.

2.6.09

¿que por qué me gusta warhol?



Hoy en la librería encontré a Mar, mientras pasaba mis ojos por enésima quinta vez al libro Diarios de Andy Warhol, que nunca he comprado y no sé muy bien porque.
Después del beso de rigor, Mar se da cuenta de lo que tengo en mis manos y me pregunta con cara de medio sorpresa, medio decepción, ¿por qué te gusta Warhol?. Hace años no nos veíamos, jamás nos frecuentamos, no la conozco, no me conoce. Entonces con mi mejor sonrisa le dije que, no sabía. Fin de la conversación.
De regreso a casa no he dejado de pensar en el encuentro. En general existe una percepción frívola y banal acerca de la obra de Warhol que no me interesa discutir. El uso de la imaginería de la baja y de la contra cultura, no tiene para mi mayor interés, así como tampoco el análisis superfluo de la creación del mito. Warhol inventó el disfraz que le acomodaba para esconder tras él la profunda tristeza y melancolía que lo superaba. Lo cierto es que, la frivolidad aparente de su obra es un engaño absoluto y la categoría del Pop le queda pequeña. Es esta la conversación que me pierde, pero seguramente intuí que con Mar no llegaríamos ni por asomo a ello.
Warhol a diferencia de los artistas norteamericanos de su generación, se hizo servir de todos aquellos artilugios del personaje inventado para hacerlo obra. La idea del artista como estratega la inventa él, la manipula, la conoce, la utiliza alejándose cada vez más de aquella idea romántica del artista genio incomprendido que se mete al bolsillo para desplegar lo opuesto: una figura ultra contemporánea, inserta en una sociedad de consumo, rodeada de flashes y repleta de sin sentido. Warhol se construye sin referentes y en Andy, nada es casual.
Rey de la serigrafía, plebeyo del video, príncipe del Studio 54, consorte de la escritura, Warhol es de profesión publicista, y de entrada ya podemos hacer un paralelismo con el uso de los íconos ordenados en clave meramente estética. Evidentemente él tiene muy claro el valor diferencial que las cosas adquieren por el solo hecho de llevarlas al lienzo. Publicista prendido de las naturalezas muertas y de aquel género pictórico erróneamente entendido como menor; el bodegón. Retratista de su corte ( y vaya corte!), plagada de personajes, que como él, algo de melancolía y tristeza arrastraban. Bodegones de Coca-Cola, latas Campbell’s y detergente Brillo. Resulta que al final eres un pintor clásico y el bodegón nos une Andy, hoy más que nunca.
Como me gustaría sentarme con Estrella de Diego a conversar de nuestro Andy, ella dice que su obra hace realidad muchos de sus propios sueños y hacer realidad los sueños privados es lo que cuenta, pase lo que pase con los ajenos, con los públicos. Warhol logra la perfecta unión entre la noción de consumidor y de productor. Y lo anuncia como el más complicado de los personajes, el más fascinante. Y le creo.

Vaya idiotez la mía de no responder.

15.5.09

naturaleza muerta

14.5.09

escribir o morir.

Ayer ha muerto el autor de la canción que siempre he querido que suene en mi funeral. Ayer mi tobillo estaba hecho mierda, pero lo que realmente me dolía, no era físico.

Hace unos años tuve la oportunidad de estudiar con uno de los personajes que mas relevancia han tenido en mi manera de pensar la práctica artística. Hablaba más rápido de lo que pensaba, a mil por hora, sin comas ni puntos aparte, pero con total claridad. A Manel le irritaba cualquier tipo de apreciación hacia el arte que tuviera relación con la denominada “experiencia estética”.

Me esforzaba en intentar comprenderlo, sonaba todo tan complejo por lo nuevo que era para mí, pero al escucharlo histérico vomitando sus radicales sentencias en contra de los parámetros convencionales para hacer y entender el arte, percibía que él sabía muy bien de lo que hablaba. Me ha llevado mucho tiempo entender el completo significado de lo que Manel pensaba, pero con el tiempo, todo ha cobrado sentido. Pasional como pocos, su postura frente al arte, dejaba radicalmente ver también, su postura frente a la vida. Cuando hablaba de la práctica artística hablaba de compromiso, hablaba de accionar, de intervenir, de cuestionar, de exigir y de exigirse. Sin mimos, sin superficialidades, sin facilismos, y sin caramelos. El arte entendido como el lugar desde donde -primero y para empezar-, posicionarse como individuo frente al mundo, antes que artista.

Aprendí de él la importancia del lenguaje, la fuerza del discurso y la responsabilidad del artista. El arte no debe ser complaciente, el arte es una herramienta de trabajo que debe proponer universos paralelos de pensamiento y de acción. ¿Por qué esa imagen y no otra? ¿Por qué ese texto? ¿Por qué ese sonido?. Cuando se produce una imagen se genera un discurso. La responsabilidad del artista radica en generarlo pero también en las “maneras” en que logra hacerse cargo de él. La imagen producida, refleja el Yo de quien la presenta, de manera que, en éste camino nada puede ser inocente y utilizar el lenguaje jamás lo será. Sin lenguaje y sin discurso el arte para mí no tiene sentido. El placer detrás de la experiencia estética me da igual, para eso mejor, me compro la Vogue.

Recuerdo a Manel porque busco desesperadamente sentido. Recuerdo a Manel porque ha muerto Antonio Vega, el autor de aquella canción. Ambos compartían algo que acá no nombraré. Recuerdo a Manel por hacerme cargo y responsable de mi propio discurso. Recuerdo a Manel porque en esa época ya estaba muy enfermo y nunca más he vuelto a saber de él. Lo recuerdo hoy, porque pienso en mi escritura y pienso en mi vida.

5.5.09

acá es donde pierdo el tiempo




De la serie: YO PINTO
(ejercicios visuales acerca de la relación entre arte y vida)

20.4.09

#1_rodrigo vergara_


Tip Top
Lápiz grafito sobre papel. 60X40 cms., 2008.


"Carpinteriando" en la apariencia de la apariencia

Conozco a un handyman. Lo cierto es que llevo años conociéndolo. Entiendo que nada es casual, por lo tanto, es con él, con quien quiero inaugurar esta nueva serie de mi blog.

Vergara es el culpable de que toda la gente que conozco, me llame Barbi. Lo que fue un irrelevante juego universitario, se ha convertido en una de las anécdotas más importante en mi vida. Nada, nuevamente, vuelve a ser casualidad.

En aquellos años nos interesaba -tanto como ahora-, el dibujo, quizás, esa fue una de las razones por la que decidiéramos especializarnos en la técnica del Grabado. Siempre llamó mi atención tu particular uso del color. Yo tenía mi propia teoría al respecto: pensaba que utilizabas las tonalidades pasteles porque eras el más fan de Los Simpson y las tonalidades eran como las de la serie. Que un tipo grandote, macizo y rucio como tú, trabajara con el rosita, el celestito y el amarillito claro fue siempre divertido. Creo recordar que para ti, la elección tenía relación con cierto tipo de arquitectura que te interesaba. Pero a mi me gustaba mi teoría, aún pienso que existía una especie de simular “al cabro chico” que de alguna manera, te pertenecía.

Comprender tu trabajo, es conocerte un tanto a ti. Muchas veces irónico, como aquellos dibujos animados que tanto te gustaban. Toda tu producción artística está acompañada de un inteligente sentido del humor, que haces parecer inocuo, pero que siempre esconde algo detrás. Y esto es algo que, nunca terminarás de develar al completo porque deambulas entre lo real y lo ficticio, jugando con todo aquello que se mueva en el extraño, abyecto y particular mundo de las apariencias. Alguna vez me enviaste un texto donde explicabas tu interés por trabajar con la doble apariencia, pienso que te referías a lo de generar una nueva apariencia a partir de la apariencia ya existente.

Y te sirves de tus anécdotas para generar obra. A diferencia de un hecho real y colectivo, la anécdota es siempre hiper personal y fácilmente manipulable según propios intereses. Me arriesgaré a decir entonces que, es la anécdota la que te permite jugar con las apariencias.

La gorra de béisbol forma parte fundamental de tu obra, porque lo fue también en tu vida, en este sentido destaco lo de tu calvicie prematura, como también tus encuentros y desencuentros, tus maneras de entretejer ciertas historias de tus “ídolos” con ciertas historias del arte contemporáneo y de repensar constantemente tu estatus de artista chileno local en un mundo global.

El proyecto Hoffmann’s House (www.hoffmannshouse.org), que ideaste y llevaste a cabo durante años junto a Cordero, era en apariencia solo una precaria vivienda social fabricada para la gente de escasos recursos en Chile y que ustedes compraron para hacerla funcionar como espacio de exhibición móvil. Lo que sucedió dentro de esas 4 frágiles y baratas paredes y que circuló por distintas plazas públicas del “Gran Santiago”, fue mucho más que una sencilla galería móvil.

La casucha, como cariñosamente la llamábamos, exponía dentro al arte más “contemporáneo” por esos días en Chile, y como una pieza de arte en sí, fue capaz de incidir en una buena cantidad de problemáticas en relación al arte chileno. Recuerdo inmejorables momentos observando como Hoffmann’s crecía con cada intervención y claro está que con ella, ustedes también lo hacían.

Lo de handyman no será casualidad tampoco, y en parte se corresponde a una de mis anécdotas de los últimos días. Imagina tú por donde. Me has llamado bucólica mientras intercambiábamos mails en relación a éste texto y me ha hecho gracia porque me conoces bien. Por lo tanto, para hacerme cargo de tu apreciación diré:

"El trabajo de Vergara hace ver lo evidente de la anécdota para desviarnos del significado verdadero de lo que estamos observando. Se presenta sencilla frente al espectador, pero en realidad exige la lectura del detalle que cobra total relevancia porque es ahí donde nuestro pastor quiere hacer jugar a su rebaño. Intentar “pillar el truco” no es lo importante. Lo realmente significativo para mí es, la capacidad de su trabajo para accionar cuestiones relevantes de carácter muchas veces universal a partir de cuestiones propias, sin un sentido aparente. Es lo que yo llamo en Arte, provocación. Como el cuchillo ensangrentado que me envió -elemento clave en nuestros años universitarios-, y que seguramente forma parte de alguna de sus anécdotas."


De la serie: YO COLABORO
(breves ejercicios en primera persona a partir del trabajo de una segunda persona)

9.4.09

mi joven amigo dj



De la serie: YO PINTO
(ejercicios visuales acerca de la relación entre arte y vida)

7.4.09

las posibilidades de generar discurso


Hace tiempo que no leía manifiestos. Este lo he encontrado hace unas semanas atrás. He llegado tarde, la Trienal se inauguró hace ya unos meses. El Manifiesto no devela tantas novedades, ya que en las últimas décadas -de manera muy bestia diré- el arte se ha tornado complejo, porque el mundo se ha vuelto complejo. Sí, viene a recalcar nuevamente que, pensar la práctica artística es una medida “casi urgente” para poder entender de que hablamos cuando hablamos de arte, dejando de lado nuestros criterios de gusto y dando pie a una reflexión más caliente acerca de las especificidades y problemáticas de esta profesión. Una vez más Bourriaud, inventando nuevos términos para pensarla. Esthétique relationnelle y Post Production anteceden a Altermodern. Los dos primeros, han sido desarrollados en formato libro y el último, es el título en torno al cual se desarrolla la última Trienal en la Tate Modern. La dificultad que representa para muchos el arte de nuestros días se debe a que, es necesario conocer las problemáticas que el artista pone en circulación en la producción de su trabajo, y que finalmente se concretan en una única pieza, para poder comenzar a comprenderla. Llevamos décadas en esto, pero el relato historicista lo dejaré para otros. Mi joven amigo dj, amante acérrimo de la música en todas sus expresiones, detesta las Artes Visuales, le aburren. Discutimos acerca de ello, pero lo cierto es que no puede ser sencillo para todos, porque incluso disfrutarlo, requiere del interés en lo que hay detrás de lo que se observa. Como espectador, la inmediatez del placer provocado por una “obra de arte” debiera de ser re-entendida. El Manifiesto me parece pertinaz en la medida en que subraya las premisas con las que trabaja el arte de hoy en día, situándolo en la esfera de lo universal y lo colectivo aunque proveniente de un trabajo personal, individual y singular. En un mundo cada vez más publico, interesa la intimidad. Y lo que de ficción y de real, en ella hay. Solo una cosa se me ocurre que el Manifiesto a dejado fuera: la capacidad del artista para prestar atención al detalle. Y el detalle es para mi, lo que hace en muchas piezas de arte, la diferencia.
Dejaré lo referente al detalle, para otra ocasión.

23.3.09

#2_gego_




De la serie: YO INTERPRETO
(ejercicios visuales acerca de la relación entre arte y vida)

20.3.09

en los límites del museo: el efecto MACBA


Según lo que logro percibir en opinión del pueblo, al museo le falta espectacularidad y le sobra hermetismo. Y lo cierto es que, lo que sucede en su interior solo interesa a un grupo (no menor) de personas culturalmente activas, además de los turistas que a diario lo visitan. En cambio, lo que sucede fuera congrega la atención general.

Llevo tiempo observándolo y el caso es que, la historia no tiene desperdicio. De aquí en adelante le llamaré, el artista.

(No tengo ni idea de nada más de lo que el acto de observar me ha permitido y para ser sincera el resto de los detalles no me interesan demasiado)

No sé exactamente desde hace cuanto tiempo veo a el artista instalado allí, podría hablar de varios meses atrás. Al principio, lo encontré con lo mínimo; unas pocas telas, colores y unos cuantos pinceles. En ese tiempo aún pintaba sentado con las telas encima de sus piernas cruzadas y mientras a su costado el grupo de los "sin techo" montaban su propia fiesta, él no paraba de pintar, completamente ensimismado en la faena. La escena no tardó en llamar mi atención.

(No comentaré su trabajo ya que se trata de un estilo de pintura que en estos tiempos se parece más a un souvenir africano que a una pieza de autor; y esto es parte de otra conversación)

Y así pasaron los días, entre trayectos por la calle Montalegre me topé decenas de veces con el artista, hasta que terminé por darme cuenta de que también pertenecía al resto del grupo que habían hecho de la fachada del museo, su hogar. Él continuaba permaneciendo fuera de la fiesta y hermético, como el museo, no paraba de pintar. Alguna vez intercambió palabras con algún otro al que como a mi aquello lo hizo detenerse. Alguna vez salió corriendo cuando los de limpieza municipal llegaban a limpiar el lugar provistos de potentes chorros de agua capaces de tumbar a cualquiera.

(Jamás se me ha ocurrido hablar con él. Estoy segura de que ello desmontaría muchos detalles de esta historia y no estoy convencida de querer que suceda, entre otras cosas, porque es lo más cercano al romanticismo que practico últimamente)

Y no tardaron en llegar los turistas que saliendo invadidos del baño cultural del MACBA encontraban un buen sitio donde satisfacer sus necesidades artísticas. Todo parecía un tanto exótico y particular. Un día, mientras pasábamos por ahí, Natalia me hablaba con un poco de indignación del valor de aquellas pinturas. Ella lo sabía porque alguna vez quiso comprar una para su novio, cosa que finalmente nunca llegó a suceder. Ahora su inserción acelerada en el mercado del arte barcelonés a pie de museo, resultaba de fábula. El trabajo de el artista ya no solo interesaba a turistas.

Durante una caminata nocturna me percaté de que sus telas se transformaban durante la noche, en material de construcción -y de contención-, ayudándolo a crear el espacio donde poder dormir. El atril también era utilizado para esta función.

(Y otra vez ante mis ojos nuevas maneras de hacer y de pensar la relación entre "Arte y Vida")

En mi último encuentro, unos días atrás, la postal era francamente fascinante, de repente todo parecía sacado del manual de "Cómo ser artista y no morir en el intento". Sábado a mediodía, el artista había montado su vivienda y oficina bajo la extensa fachada izquierda del MACBA; su dormitorio (de día desmontado), su taller (con su atril, sus pinceles y un cuadro a medio hacer) y su propia galería (con sus pinturas ordenadas en clave exposición). Probablemente la popularidad adquirida le permitió ganar terreno y desterrar al resto del grupo, a quien sabe donde.

(Espacio público utilizado como espacio privado, y espacio privado accionado en lo público. Sin querer queriendo, el artista funciona en ambos sentidos)

Me divierto mientras lo observo vender y pienso en el juegos de significados de todo lo que veo activarse. Pienso en la dialéctica de lo de adentro y lo de fuera, pienso en la gestión v/s la autogestión, pienso en el arte popular v/s el arte de élite, pienso en la galería estática v/s la galería móvil, pienso en el valor del arte, pienso en la visibilidad, pienso en las oportunidades, pienso en las estrategias, pienso en los criterios de gusto y fundamentalmente pienso en lo irónico de toda esta estructura de vida montada en las faldas de uno de los museos más importantes y contemporáneos del mundo. Así, como si nada.

(Lo de el artista es un acto de supervivencia y pienso en el arte, que de alguna forma, también lo es)

Y entre patinadores, las novias y los amigos de los patinadores, la gente "sin techo", los vendedores ambulantes, los grupos de jóvenes filipinos que practican sus coreografías frente a los enormes cristales, turistas y no turistas, los límites del museo se han ampliando y no es posible analizar el fenómeno MACBA sin tener en consideración también todo aquello que sucede alrededor de sus muros.

12.3.09

las cosas pequeñas exigen lentitud

(breve texto a propósito de cruzeiro do sul de cildo meireles)

10.3.09

#1_matthew barney_




De la serie: YO INTERPRETO
(ejercicios visuales acerca de la relación entre arte y vida)

4.3.09

ninguna novedad: los espacios son de quienes los habitan


Desde que cayeron en mis manos los dos únicos ejemplares de apartamento, an everyday life interiors magazine, no dejo de pensar en todo acerca de la idea de pertenencia y del habitar. Partiré del comienzo.

Tras pasar largas horas en la biblioteca (y recordando aquella práctica que tanto me gustaba), buscando actualizar mis conocimientos acerca de distintas publicaciones culturales, sucedió qué la revista que llamó mi atención la encontré fuera de ella. Estaba en casa de mi amiga Liron, donde mi dirigí posteriormente a recoger los documentos que me permitirían empadronarme* en la dirección de su casa ya que en la mía era imposible. Necesitaba solucionar este trámite para poder recoger mi recién estrenado pasaporte como ciudadana española. No lloré cuando me lo entregaron, pero casi, han sido demasiados años de malas prácticas administrativas y burocráticas intentando permanecer en este país.
[ * Inscripción de una persona en la lista de los habitantes de una población hecha por las autoridades. ]

apartamento (que hizo cordiales mis largos minutos de trámites), es una publicación que merodea espacios que habitan diferentes personas. Entrevistas, textos autorales breves, escritos acerca del trabajo de otros, trabajos de algunos e imágenes convertidas en relatos visuales. Habitar, en el sentido más amplio del término. Voyeurismo en estado puro. Espacios tan íntimos que me da pudor notar como los enfrento; mi orden de lectura es en función de los espacios que más me gustan y para ello lo primero, es mirar las fotografías para luego dar paso a la lectura del texto que cierra el círculo armoniosamente. La banda de apartamento toca correctamente los instrumentos y a veces, hasta se salen.

Hay bastante poesía visual y como adoro eso. Quiero visitar todos esos espacios, quiero encender su ordenador, trabajar allí un rato, prepararme algo de comer, beber una copa de vino, hurgar un poco entre sus objetos, regar sus plantas y ojalá, hasta poder echarme una siesta antes de acabar la visita. Existe una hamaca fantástica en un patio de NY y una cama “soñada” en París y un filodendro de 12 años en Milán y una vista aérea desde una terraza en Ámsterdam por la que mataría. Incluso en ocasiones, cuando dejo de levantar la cabeza entre número y número del mostrador, logro la tele-transportación. Y eso, también lo adoro.

Espacios ajenos y a veces, historias comunes. No solo de espacios vive el hombre, pero queda claro que nos gusta construirlos, o mejor aún, necesitamos hacerlo porque de alguna manera también, nos vamos construyendo a nosotros mismos. Por medio de encantadoras colaboraciones y con una cuidadosa dirección de arte, apartamento entra en el espacio más intimo y personal; la casa, la morada, el hogar. Desde aquí se cuecen los más diversos relatos en torno al ser y al estar. Al parecer, pertenecemos cuando habitamos.

Con respecto al voyeurismo debo reconocer que sufro de síndrome facebookeano-myspaceano y me jode, pero estoy en proceso de asumirlo. Allí voy con los procesos. En la era de la espectacularidad y de la sobre-información mis acaloradas conversaciones a pie de barra se desarrollan en torno a las particulares y un tanto morbosas nuevas redes de contacto y como éstas han logrado modificar nuestros modos de sociabilizar. En este sentido, lo relativo a la intimidad y la privacidad me interesa porque, tengo claro que lo real está completamente alterado. Y me pregunto porqué apartamento cae bien parado en esta discusión.

Entonces, refiriéndome a la pertenencia y el habitar, esto de convertirme de repente en ciudadana española me genera dudas frente a preguntas que no son ninguna novedad: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿a dónde terminaré yendo?, ¿con quiénes estaré?, ¿que lugares habitaré?, y otras tantas más. La respuesta de a donde pertenecemos, en un iluminado estado de madurez, dirá: “perteneces a todos los lugares donde has vivido y a todos los lugares que en ese camino, has podido habitar”. Sí, ya lo sabía, el gran tema es cuando comienzas a preguntarte por aquello que aún no has habitado, is not easy, dude!. Y otros iluminados dirán que “el lugar donde uno nace, es el lugar donde uno quiere morir”. Yo no lo tengo muy claro, ya que pienso que desearía morir en el lugar donde he sido más feliz, y espero sinceramente que ese lugar esté aún por descubrir, como tantos otros espacios aún me falten por habitar.

Y para finalizar, bajo estas líneas, una fotografía desde mi apartamento.


1.3.09

contra la discriminación positiva


Solo recuerdo haber llorado en dos ocasiones observando un trabajo artístico y coincidentemente las dos han sido en el mismo lugar. La primera fue durante mi último trabajo en Dies de Dansa, mientras María Stamenkovic bailaba y la segunda ha sido ayer, con Kiki Smith en su exposición Her Memory.

La razón por la que hablo de mis sentimientos no devela más que una de esas extrañas y deliciosas coincidencias que me permiten accionar la escritura.

Sin complejos para utilizar la palabra belleza, Her Memory es una de las exposiciones más hermosas que he tenido la oportunidad de ver. Desde la sutileza formal de cada una de las piezas que la componen hasta la capacidad de la autora para materializar en obra, conceptos tan fundamentales en el arte……y como no, aquellos que forman parte también de la vida misma.

El recorrido de la exposición presenta distintos estados en tanto que, distintas etapas de la vida. Y de la vida de una mujer, claro está, es Kiki Smith, una transmisora incansable del universo de esa mujer y de los fantasmas que en él habitan.

Asquerosamente femenina, su trabajo formal es delicado y frágil. Dibujos de papel natural, papel intervenido, recortado, pegado, manipulado y vuelto a pegar, capas que remiten a pieles y decenas de sillas también de papel, despojadas de su función utilitaria, imposibles de ocupar. Y flores, muchas flores.

Y todo se trata de ciclos y de la transmisión de la experiencia. Carne vieja, arrugas que indican el paso del tiempo, mujeres que levantan su mano en una acto que puede ser de reflectar o de rechazar, y la luz, que funciona como hilo conductor mediante distintas maneras de representarla; bombillas que no iluminan pero que brillan, vidrios blancos semitransparentes que parecen estar flotando en medio de la sala como si se tratase de ventanas de sueños que se abren frente a la vista de uno, y vidrios reflectantes que son utilizados como lienzos y que al ser observados plasman el cuerpo deformado de quien los mira.

Y como existe la luz, existe también la sombra.

Y la sombra nos lleva a la muerte, es entonces que entiendo que las flores -objeto femenino por excelencia-, son la correcta representación del ciclo de la mujer. Y la muerte, sigue rondando por ahí.

Kiki Smith juega con la apariencia y es ello quizás lo que apretó mi corazón. Como una bofetada que no esperas recibir, allí está Her Memory recordándote la complejidad de la experiencia femenina, y diciéndote: “hola, soy mujer, por lo tanto esta exposición va de mujeres y probablemente solo para mujeres, ¿existe algún problema?

Y ahí está uno, soltando lágrimas frente a una obra que habla de la transmisión de la experiencia, de la fragilidad del todo, del dar y recibir, del tiempo y del espacio, de la transparencia y la oscuridad, de la vida y nuevamente también, de la muerte.

Y esto al fin y al cabo, no se trata solo de mujeres.