27.11.10

más sabe el diablo por viejo que por diablo

resulta que hay un día que te levantas del sofá pensando que ya es demasiado. resulta que un día, comienzas a preocuparte realmente por ti misma. ya no se trata de un juego de niños.

hay un día, que la palabra fragilidad es parte de tu vocabulario y se abraza a la palabra experiencia. hay un día que, te haces cariño a ti mismo y además tomas conciencia de lo que eso acto significa y parece ser que la experiencia comienza a ser una cosa de subir un peldaño más. entonces hay un día que, te das cuenta de que está solo en ti el avanzar o retroceder. y ésto a su vez, se abraza a la palabra intuición.

estamos a finales de año, me permitirás que suene mucho mas sentimental. y me permitirás que opine de algo.

si observo una obra de arte que puede conectarme de alguna muy personal manera con mi experiencia, seguramente tardaré más de 1 minuto en ella porque me interesa de sobre manera, tú experiencia y la del resto. esa experiencia que es una forma de conocimiento o de habilidad porque entonces cabe la posibilidad de que, aprehenda (sí, esa con h). cuando el arte - o una pieza de arte - es capaz de generar una nueva experiencia en quien la observa, la escucha o la lee, es cuando el arte activa conocimiento, activa algo relevante.

el arte me obsesiona como reflejo de vida, creo fervientemente en la capacidad del arte de ser un refugio para el ser humano y creo que el arte puede ser un lugar de salvación.

y me permitirás que eleve el arte a un nivel celestial. no pediré disculpas, ya que resulta que, llega un día en que veo que el arte, es mi verdadera sala de urgencias.

y espero que leyendo estas líneas puedas reconocer el lugar que ocupa la fragilidad.