4.3.09

ninguna novedad: los espacios son de quienes los habitan


Desde que cayeron en mis manos los dos únicos ejemplares de apartamento, an everyday life interiors magazine, no dejo de pensar en todo acerca de la idea de pertenencia y del habitar. Partiré del comienzo.

Tras pasar largas horas en la biblioteca (y recordando aquella práctica que tanto me gustaba), buscando actualizar información, sucedió qué la revista que llamó mi atención la encontré fuera de ella. Estaba en casa de mi amiga Liron, donde mi dirigí posteriormente a recoger los documentos que me permitirían empadronarme* en la dirección de su casa ya que en la mía era imposible. Necesitaba solucionar este trámite para poder recoger mi recién estrenado pasaporte como ciudadana española. No lloré cuando me lo entregaron, pero casi, han sido demasiados años de malas prácticas administrativas y burocráticas intentando permanecer en este país.
[ * Inscripción de una persona en la lista de los habitantes de una población hecha por las autoridades. ]

apartamento (que hizo cordiales mis largos minutos de trámites), es una publicación que merodea espacios que habitan diferentes personas. Entrevistas, textos autorales breves, escritos acerca del trabajo de otros, trabajos de algunos e imágenes convertidas en relatos visuales. Habitar, en el sentido más amplio del término. Voyeurismo en estado puro. Espacios tan íntimos que me da pudor notar como los enfrento; mi orden de lectura es en función de los espacios que más me gustan y para ello lo primero, es mirar las fotografías para luego dar paso a la lectura del texto que cierra el círculo armoniosamente. La banda de apartamento toca correctamente los instrumentos y a veces, hasta se salen.

Hay bastante poesía visual y como adoro eso. Quiero visitar todos esos espacios, quiero encender su ordenador, trabajar allí un rato, prepararme algo de comer, beber una copa de vino, hurgar un poco entre sus objetos, regar sus plantas y ojalá, hasta poder echarme una siesta antes de acabar la visita. Existe una hamaca fantástica en un patio de NY y una cama “soñada” en París y un filodendro de 12 años en Milán y una vista aérea desde una terraza en Ámsterdam por la que mataría. Incluso en ocasiones, cuando dejo de levantar la cabeza entre número y número del mostrador, logro la tele-transportación. Y eso, también lo adoro.

Espacios ajenos y a veces, historias comunes. No solo de espacios vive el hombre, pero queda claro que nos gusta construirlos, o mejor aún, necesitamos hacerlo porque de alguna manera también, nos vamos construyendo a nosotros mismos. Por medio de encantadoras colaboraciones y con una cuidadosa dirección de arte, apartamento entra en el espacio más intimo y personal; la casa, la morada, el hogar. Desde aquí se cuecen los más diversos relatos en torno al ser y al estar. Al parecer, pertenecemos cuando habitamos.

Con respecto al voyeurismo debo reconocer que sufro de síndrome facebookeano-myspaceano y me jode, pero estoy en proceso de asumirlo. Allí voy con los procesos. En la era de la espectacularidad y de la sobre-información mis acaloradas conversaciones a pie de barra se desarrollan en torno a las particulares y un tanto morbosas nuevas redes de contacto y como éstas han logrado modificar nuestros modos de sociabilizar. En este sentido, lo relativo a la intimidad y la privacidad me interesa porque, tengo claro que lo real está completamente alterado. Y me pregunto porqué apartamento cae bien parado en esta discusión.

Entonces, refiriéndome a la pertenencia y el habitar, esto de convertirme de repente en ciudadana española me genera dudas frente a preguntas que no son ninguna novedad: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿a dónde terminaré yendo?, ¿con quiénes estaré?, ¿que lugares habitaré?, y otras tantas más. La respuesta de a donde pertenecemos, en un iluminado estado de madurez, dirá: “perteneces a todos los lugares donde has vivido y a todos los lugares que en ese camino, has podido habitar”. Sí, ya lo sabía, el gran tema es cuando comienzas a preguntarte por aquello que aún no has habitado, is not easy, dude!. Y otros iluminados dirán que “el lugar donde uno nace, es el lugar donde uno quiere morir”. Yo no lo tengo muy claro, ya que pienso que desearía morir en el lugar donde he sido más feliz, y espero sinceramente que ese lugar esté aún por descubrir, como tantos otros espacios aún me falten por habitar.

Y para finalizar, bajo estas líneas, una fotografía desde mi apartamento.


3 comentarios:

Diomedes dijo...

Me encanta que hayas montado finalmente el blog. No me sorprende tu calidad para escribir guapa!
Apartamento me encanta, es un proyecto estético super interesante, espero que sigan publicando, los de albert folch son muy bueno para diseñar revistas.

Anónimo dijo...

Esta mujer es seca.
No se como aun la nasa no la descubre.
Soy fan n1 tuyo Miss Barabarelllaaa!!

Anónimo dijo...

Anonimo=Men.t.retro=men.t.zero
:)